7 maneras de combatir el "homesickness"

¿Has escuchado hablar del “homesickness?

Homesickness es una palabra que no tiene una traducción literal y que es una mezcla entre echar de menos y la nostalgia por estar lejos de casa. Desafortunadamente es un problema real y que mucha gente sufre al momento de vivir una experiencia en el extranjero. Un estudio reciente por el portal “youthsight” descubrió que un tercio de todos los estudiantes internacionales se ha sentido deprimido o con nostalgia durante sus estudios en el extranjero. Es parte del proceso natural mientras vives en el extranjero, pero que algunas personas sufren de manera más profunda el “echar de menos” el hogar.

¿Qué es lo que ocurre cuando sientes el “homesickness”?

Los síntomas más reconocibles es que comienzas a echar de menos a tu familia, tus amigos, la comida y situaciones cotidianas, como lugares donde normalmente acostumbras a socializar, divertirte, etc. Principalmente estás fuera de tu zona de control y lo que era una costumbre pasa a ser una novedad. Pero recuerda; no estás solo. A continuación compartimos 7 trucos claves que te ayudarán a combatir esta situación y lograr que no arruinen tu experiencia en el extranjero:

Crea una rutina

Identifica y crean un plan semanal, cosa que te mangas ocupado por la gran parte del tiempo. Esto no significa solamente a que te levantes a una hora específica para crear una rutina y prepararte un buen desayuno, sino que también incorporar actividades entretenidas e interactivas. Esto puede incluir desde cambiar tus lugares de compras como ferias o mercados constantemente para descubrir lugares nuevos o juntarte con tus nuevos amigos para mirar algún deporte en algún bar. El hecho de mantenerte ocupado descubriendo nuevos lugares, realizando nuevas actividades y compartiendo con amigos, hará que tu nueva rutina te mantenga alejado de esos pensamientos nostálgicos.

Práctica algún deporte a diario y mantente activo

La práctica de deportes aparte de mantenerte en buena forma y saludable, te podrá ayudar a combatir la nostalgia. Esto además de combinarlo con una buena alimentación es un buen “paquete” para mantenerte contento. Cuando practicas deportes, liberas energía, piensas con claridad y te mantendrá activo con ganas de levantarte cada día y seguir adelante.

Esto tarda un par de semanas, y aún más en caso de que no estés acostumbrado a la actividad física. El primer paso es derrotar la pereza y el cansancio que producirá, pero con el tiempo te adaptarás, descubrirás nuevos lugares para practicar y por ende tendrás la oportunidad de conocer gente. Una buena opción para practicar algún deporte es moviéndote por la ciudad en bicicleta. De esta manera podrás matar dos pájaros de un tiro; hacer ejercicio y descubrir tu ciudad. Está comprobado que al realizar actividad física liberas endorfina, que biológicamente impulsa la buena energía en tu ánimo.

Encuentra un buen amigo de tu país natal

Hacer amigos en tu nuevo hogar puede ser una manera increíble de sumergirte en la cultura local, pero hay solo ciertas cosas que solamente gente de tu país comprenderá. Sobre todo en aquellos casos donde quieres quejarte acerca de algo, pero que aparentemente a nadie local pareciera importarle. Pasar tiempo con esa gente es una manera de poder compartir esas sutilezas del lenguaje, actitudes y similares puntos de vistas que harán que no te sientas tan solo. Obviamente no te remitas a desenvolverte solamente con gente de tu país o similar cultura, ya que perderás gran parte y fondo de lo que es vivir en el extranjero y mezclarte con otras culturas.

Haz de tu nuevo lugar tu hogar

Los seres humanos somos criaturas de hábitos y por lo tanto al momento de estar sumergido en un ambiente desconocido te hará ponerte a prueba y sentirte un poco desolado. No obstante no podrás traer tu vida o habitación en una maleta, pero si podrás encontrar maneras de convertir tú nueva casa en un hogar. Selecciona elementos decorativos o simbólicos que representen parte de lo que era tu hogar y  que al momento de mirarlos te traigan energía y familiaridad.

Llama a casa

No hay mejor gente que te comprenda que tú familia y mejores amigos. Es bueno tener cada cierto tiempo una sesión donde puedas hablar con ellos, descargar tus emociones y malas vibras. Podrás sacar mucho en claro y que al final del día te levantarán el ánimo. Sin embargo no conviertas estas sesiones algo periódico, ya que afectarán de manera negativa tu experiencia de vivir en el extranjero, ya que parte de esto es crecer y experimentar la vida con tu independencia. Recuerda que una de las cosas más importantes que aprendes cuando estés en el extranjero es a madurar y volverte independiente.

No renuncies a tus hábitos

Una gran cantidad de cosas cambian cuando vives en el extranjero, pero de hecho no todo tiene  que cambiar. Si eras parte de una actividad, equipo o grupo de vuelta en casa, es entendible que los eches de menos, pero entonces, ¿por qué no tratar de encontrar eso mismo en tu nuevo lugar?

Mantener esas actividades como por ejemplo si jugabas fútbol, tenías un grupo para ir a correr, club de libros o yoga, es muy importante adaptarlos a tu nueva rutina. Esto también ayudará a mantener tu ambiente más familiar y acogedor. Más aún si estas actividades son las que te mantenían a flote, es de suma importancia que no renuncies a ellas. Claramente habrá gente en tu nuevo lugar que también practica alguna de tus actividades favoritas y que por consecuencia terminarás haciendo nuevas amistades.

Mantente ocupado y encuentra nuevas actividades

Por último el consejo más importante es siempre mantenerte ocupado y descubrir lo que tu nuevo hogar tiene para ofrecerte. De esta manera siempre tendrás una motivación extra al levantarte, esa pequeña energía de que cada día puede ser diferente e interesante.

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